Categoría: Conversaciones con Dios

Master Class de Neale Donald Walsch

Master Class de Neale Donald Walsch en Stadio Italiano, Santiago de Chile, 29 de agosto de 2018

Traducción al castellano y transcripción de la Master Class de Neale Donald Walsch, en Stadio Italiano, Santiago de Chile, 29 de septiembre de 2018.

Master Class de Neale Donald Walsch

LOS MILAGROS SUCEDEN

(Neale Donald Walsch se sienta y aguarda un momento en silencio antes de comenzar su Master Class). Estoy complacido que sólo estamos un poco atrasados esta noche, y tener una oportunidad para todos los que vinieron esta noche, porque muchos vinieron sin esperarlo, y decidieron venir al último minuto. Y eso es bueno.

Estamos invitamos esta noche a observar una gran pregunta. Una pregunta muy importante. Una pregunta que todos los seres humanos confrontan en algún momento de su vida. Una pregunta que, por supuesto, yo confronté años atrás. ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Qué papel jugamos en la creación de nuestra propia realidad? ¿Quiénes somos en verdad y por qué estamos aquí? Me refiero a por qué estamos aquí en la tierra. ¿Cuál es el objeto de todo esto? ¿Y cómo podemos hacer que tenga sentido para nuestra alma? He estado haciéndome estas preguntas desde que tengo 40 años.

La historia de Neale

Nací y crecí en una familia Católica Romana. Había muchos católicos que vivían en la ciudad donde crecí, en Wisconsin, en los Estados Unidos. En esa ciudad, prácticamente, todos eran católicos. Entonces, crecí dentro de un sistema de creencias que creí que me daría respuestas a estas preguntas. ¿Quién soy? ¿Por qué estoy aquí? ¿Cuál es el propósito de mi vida? Y ¿cómo puedo encontrarle sentido a todo esto? Y no pretendo ser irrespetuoso con la Iglesia Católica, pero simplemente yo no obtuve respuestas de mi educación católica que me hicieran sentido. Por mi crianza católica, tuve la impresión que el propósito de mi vida era volver al Paraíso. Que lo que tenía que hacer era encontrar una forma de volver al Paraíso. Entonces, tenía que observar lo que hacía, observar lo que decía, ser cuidadoso con las decisiones que tomaba, asegurarme de que vivía según las leyes y los requerimientos de Dios. Y que, si era una buena persona, al final de mi vida, Dios me llevaría de regreso a casa. Pero, si no era una buena persona, Dios me enviaría a uno de dos lugares. Tal vez el purgatorio, donde iría por algún tiempo, o al infierno, donde iría para siempre. Así, viví gran parte de mi niñez con miedo de ir al purgatorio o al infierno. Y asumí que el propósito de mi vida era simplemente volver al Paraíso.

Nunca supe por qué salí del Paraíso. Nadie me explicó cómo llegué aquí. Todo lo que sabía era que quería volver. Y nadie explicó la relación que había entre lo que estaba haciendo los días y noches de mi vida con mis elecciones y actividades y la gran agenda de mi alma, que era volver a casa con Dios. Nadie me explicó esta relación.

Entonces, siendo un hombre joven de 21 años, tenía poca claridad acerca de lo que verdaderamente se esperaba de mí desde un punto de vista espiritual. Desde un punto de vista material, físico, tenía claridad. Entendía eso. Tenía que tener medios de subsistencia, ser responsable. Sabía cuál era esa agenda. Me la había descrito mi cultura: encuentra una mujer, encuentra un trabajo, compra un auto, ten algunos hijos, incluso si nadie me había explicado cómo crear hijos (risas). Se suponía que habláramos de eso cuando era niño. Ninguna conversación hubo acerca de eso. Pero aprendí. Así que tuve 9 hijos. Aprendí a hacerlo realmente bien (risas). Pero no comprendía. ¿Esto es todo lo que hay? ¿Es por esto que estoy aquí? Conseguir trabajo, comprar el auto, encontrar una mujer, tener hijos… Encontrar un mejor trabajo, una mejor casa, un mejor auto, una mujer mejor, una mujer mejor, una mujer mejor… (risas en la Master Class de Neale Donald Walsch).

Pero, ¿por qué?, ¿qué sentido tenía todo esto? Nadie me lo explicó en términos específicos. Entonces, para cuando llegué a la edad de 49 años mi vida era un verdadero desastre. Algunos de ustedes deben conocer la historia.

¿Cuántos de ustedes han leído uno o más de mis libros? (Gente levanta sus manos) Ah, entonces ya conocen la historia, parte de la historia. A los 49 años nada en mi vida estaba funcionando, porque no tenía idea qué estaba haciendo aquí. Realmente, no entendía qué objeto tenía todo esto. Entonces, estaba haciendo lo mejor que podía. Tratando de sobrevivir, tratando de no herir a nadie, tratando de ser una buena persona, pero sin un objetivo real, sin una real destinación. No sabía cuál era la finalidad de todo el proceso. Entonces, me frustré mucho.

Como saben, si se han familiarizado con mi historia, tuve un accidente automovilístico en que me quebré el cuello. No pude trabajar por casi dos años. Estuve en rehabilitación por casi dos años. No podía levantar nada, ni siquiera una caja de leche. No podía sostener ningún peso con mis brazos. De modo que había muy poco que pudiera hacer. Estuve sin trabajar. Y, para hacer la historia corta, terminé viviendo en la calle. Era, como decimos en América, una persona de la calle. No tenía a dónde ir. Ninguna de mis ex esposas me recibió en su casa. Y no puedo decir que las culpo. Estaba por mi propia cuenta y terminé viviendo en la calle, en un parque donde se reunía la gente sin hogar, tratando de apoyarse mutuamente en cualquier forma que pudieren. Ahí viví un año. No una semana o un mes o dos, sino un año completo de mi vida. No tenía dinero ni medio de ganar dinero. Se me habían acabado los beneficios del gobierno. Y, ahí estaba, en la calle.

Finalmente, logré encontrar un trabajo de nuevo. Después de un año de buscar algún trabajo que pudiera hacer con un collar terapéutico que soportaba mi cuello, mi cabeza. Finalmente, después de un año encontré un trabajo que podía hacer con este collar alrededor de mi cuello. Gané un poco de dinero, no mucho, pero suficiente para salir de las calles. Y encontré una pequeña casa donde vivir que podía arrendar. Y empecé mi vida de nuevo a los 50 años.

Les cuento esta historia por una razón. No es sólo por recordar viejos tiempos. Después de volver a establecer mi vida del modo en que es vivida por la mayoría de la gente descubrí la completa vacuidad, el vacío de la vida misma. Tenía 50 años. No era un hombre joven, empezando todo de nuevo de cero, a la edad de 50 años. Y pensé, ¿realmente esto es? Levantarse en la mañana todos los días para ir a trabajar, tomar el poco dinero que ellos te dieran, ir a la tienda a comprar algunas pocas cosas para comer, ir a casa y, tal vez, si tienes suerte hay algo decente que ver en la televisión esa noche. ¿Eso es? Ni siquiera tenía dinero para salir, para ir a la ciudad, a una fiesta o al cine, ir a comer a un restaurante. No tenía suficiente dinero para esas cosas. Así, mi vida era muy limitada y comencé a sentirme muy enojado. Pensaba para mí mismo, a la edad de 50 años esto no me debería estar pasando. Pero pensé también si éste era el plan de Dios. Lo que no entendía era aquello que cambiaría todo, porque tenía la fuerte impresión de que faltaba información que no había recibido durante mi educación católica, en mi casa, ni de mi cultura. Y esa es la información que quisiera compartir con ustedes esta noche.

Dios existe

Yo sabía que existía Dios. De eso estaba seguro. ¿Cuántos de ustedes creen en Dios? (Gente levanta la mano en la Master Class de Neale Donald Walsch). ¡Oh, tú no levantaste la mano! (señalando a alguien del público; la gente se ríe; Neale hace un gesto de rayo sobre la cabeza). ¡Dios te va a mandar un rayo! (Risas). ¡Además, ella se sienta en la primera fila! (Risas). Bueno, yo sí creía en Dios, pero no sabía cuál era mi relación con Dios, ni sabía lo que Dios quería. Recuerdo haberme puesto de rodillas y haber clamado: “¿qué quieres de mí?”. Yo ni siquiera pedí aquí a la vida física, pero aquí estoy, ¿qué quieres de mí? Y me dio mucha rabia. Y si saben la historia, una noche me levanté a las 4:15 de la mañana y comencé a escribir una carta a Dios con mucha ira en un bloc de notas amarillo que encontré en la mesa del café que tenía enfrente. Y le pregunté a Dios todas las preguntas que todos le hacemos: ¿por qué estoy aquí?, ¿cuál es la finalidad? Y ¿qué tengo que hacer para recibir alguna ayuda de ti?

Dios habla con todos nosotros

Y fue entonces cuando el milagro ocurrió. El mismo milagro que está ocurriendo con todos ustedes todos los días de su vida, incluso si no lo saben. Dios empezó a hablarme. Comencé a darme cuenta que Dios siempre había estado hablándome. No había comenzado a hacerlo esa noche. Había estado hablándome toda la vida. Simplemente, yo no estaba escuchando, porque no creía que Dios hablaría directamente conmigo, lo que era otro producto de mi crianza religiosa. Mi educación religiosa me había enseñado que Dios nunca hablaría directamente conmigo, que yo no era digno de ello. De hecho, se me enseñó la oración. Lo crean o no, se me enseñó a decir la oración: “Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa”. Entonces, por supuesto que creía que jamás ocurriría que Dios hablara directamente conmigo. Hasta que esa noche abrí mi corazón. La ira había abierto mi mente. La rabia no necesariamente es algo malo, siempre que no se mal utilice o se use de un modo autodestructivo.

Entonces, estaba sentado ahí hundido en mi desesperación cuando oí la voz de Dios: “Neale, ¿realmente quieres respuestas a todas estas preguntas? ¿O sólo te estás descargando, estás solo desahogándote?”. Entonces dije: “sí, quisiera respuestas”. Y Dios me respondió todas las preguntas. Como se pueden imaginar, cuando escuché todas esas respuestas, me surgieron más preguntas. Entonces, escribí las otras preguntas en el bloc de notas amarillo y recibí respuestas a esas preguntas. Luego, hice otras preguntas y recibí las respuestas de esas preguntas. Y antes de que me diera cuenta había entrado en un diálogo con Dios: preguntas, respuestas, preguntas, respuestas, etc.

Ustedes se preguntaran qué me hizo pensar que las respuestas que estaba recibiendo provenían de Dios. Y la respuesta a esta pregunta es que creía que las respuestas venían de Dios, porque las respuestas eran tan extraordinarias. Eran respuestas que yo nunca habría soñado, nunca habría pensado en mi vida. Respuestas que, por supuesto, no obtuve de la Iglesia Católica.

La primera respuesta que obtuve fue que Dios habla con todos nosotros todo el tiempo. La pregunta no es a quién le habla Dios, sino quién está escuchando. Entonces, esta noche quisiera compartir con ustedes lo que se me dijo acerca de estas importantes preguntas de la vida por Dios: ¿cuál es nuestro propósito?, ¿cuál es la finalidad de todo esto?, ¿por qué estamos aquí?

¿Quién soy yo?

¿Es el propósito de la vida simplemente volver a casa? ¿Es por eso que estamos aquí? ¿Simplemente para pasar 50, 60, 70 o más años de lucha y, luego, si tenemos suerte, volver a casa si no estamos determinados a ir al infierno? O a lo mejor las razones por las que podrías ser enviado al infierno forman una larga lista. Podrías ser enviado al infierno porque no eres cristiano. Escuché decir que podías ir al infierno si eras judío, si eras musulmán, si eras budista, o si no pertenecías a ninguna religión. ¡Directo al infierno! Se me dijo que ibas al infierno si eras gay, si eras homosexual. ¡Directo al infierno! Había una larga lista de razones por las que Dios podría enviarte directo al infierno. Pero si solo cometías pecados menores, como no ir a misa, o jurar una que otra vez… Estoy seguro que ninguno de ustedes hace juramentos, así es que no es un problema (risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Entonces, si cometes un pequeño pecado o una serie de pequeños pecados no irás al infierno. Después de todo, Dios tiene cierta misericordia. Simplemente te enviará al purgatorio por quién sabe cuánto tiempo. Pero, depende de qué tan mala persona seas. (Hablándole a alguien en el público) Tú irás al purgatorio por un largo, largo tiempo (risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Pero el resto de ustedes estará bien. (Hablándole a otra persona del público) Usted podría ser enviado también al purgatorio simplemente por usar una camisa como esa (risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Pero al menos no irás al infierno.

Entonces, ahí estaba yo con estos entendimientos y estas ideas. Y, entonces, Dios me dijo algo que cambiaría todo en mi vida. Y comenzaré por compartir esto con ustedes ahora. La primera pregunta de la que obtuve respuesta, después que le preguntara con quién hablaba y que me dijera que hablaba con todos, fue la respuesta a la pregunta que me había hecho desde que tenía 40 años: ¿quién soy yo? Y Dios me dio una respuesta sorprendente: “tú eres una parte de mí”, dijo Dios. “Tú y yo somos uno. No hay separación entre nosotros”. El primer mensaje que obtuve en Conversaciones con Dios fue espiritualmente revolucionaria para un católico, o para un miembro de casi cualquier religión. Este primer mensaje de que todas las cosas son una cosa. Existe una sola cosa y todas las demás cosas son un parte de la única cosa que existe. De modo que no estamos separados de Dios de ninguna manera. No hay separación entre Dios y nosotros. Simplemente, somos individuaciones. Yo uso la palabra “Yo-iciones” singulares (“I-sation” en inglés). Somos expresiones singulares de la divinidad misma.

Si no crees en Dios, puedes usar otra palabra para sustituir la palabra Dios. Y a lo mejor esto te empieza a hacer sentido. Usemos la palaba “Vida”. Dios me dijo que “Dios” y “Vida” significaban lo mismo. La expresión de energía en forma física, en el universo físico. Entonces, la expresión  de energía en el cosmos físico, que nosotros llamamos “Vida”, también puede ser llamado “Dios”. Con esa comprensión, yo pude aceptar, puede estar de acuerdo. Tú eres una expresión particular, una expresión individual de la vida misma. ¡Obviamente! Entonces, eres la expresión individual de Dios.

¿Cuál es el propósito de la vida?

Lo anterior hace surgir una interesante pregunta: si yo soy una expresión individual de Dios, ¿qué estoy haciendo aquí? Entonces no tengo que pasar mi vida tratando de volver a casa, tratando de volver a Dios, porque Dios y yo somos uno, Dios vive dentro de mí. Entonces si no tengo que tratar de volver a casa, ¿qué estoy tratando de hacer? Cuando recibí la respuesta a esa pregunta me di cuenta que había estado gastando gran parte de mi vida haciendo cosas que simplemente no importaban. Me vi involucrado en una serie de actividades que no tenían nada que ver con mi verdadero propósito de estar aquí. Así, ahora cuando hablo de propósito, que es el tema de esta noche, entendamos bien a qué me estoy refiriendo. No me estoy refiriendo al propósito de tu cuerpo ni al de tu mente. Me refiero al propósito de tu alma. Estoy seguro que ya todos tienen un profundo entendimiento de que somos seres compuestos de tres partes: cuerpo, mente y alma. Lo interesante de esto es que muchos de nosotros prestamos más atención al cuerpo, asegurándonos de que está a salvo, cómodo, feliz, sano, vivo. Creemos que la sobrevivencia en el instinto básico, así que muchos de nosotros pasamos nuestra vida haciendo lo necesario para asegurar nuestra supervivencia, porque creemos que este es el instinto básico y el gran deseo del ser humano es sobrevivir. De modo que realizamos muchas actividades enfocados principalmente en el cuerpo.

Otros nos centramos en actividades de la mente. Leemos libros, vamos a la escuela, expandimos nuestros horizontes mentales, vemos televisión… Bueno, esa puede no ser la mejor manera de expandir tu mente.

Pero, pasamos alrededor del 70% de nuestro tiempo centrados en nutrir nuestro cuerpo. Tal vez, el 27 o 28% de nuestro tiempo centrados en nutrir nuestra mente. Y, tal vez, el 2 o 3% de nuestro tiempo lo pasamos enfocados en nuestra alma. La mayoría de la gente, no la gente de esta sala (risas). Bueno, a lo mejor uno de ustedes (señalando a alguien en la audiencia; risas del público en la Master Class de Neale Donald Walsch).

La mayoría de la gente no pasa un tiempo apreciable centrado en la actividad del alma. Y esa es la gran ironía de la vida humana. Porque todo el propósito de estar aquí tiene que ver con la actividad de tu alma. Y no con la actividad de tu cuerpo o de tu mente. De modo que empleamos la mayor parte de nuestra energía en los aspectos menos importantes de nuestra vida. Y por eso es que la vida en el planeta tierra es como es. Vivimos en esta pesadilla, donde luchamos todos los días por sobrevivir, donde nos matamos entre nosotros si estamos en desacuerdo, donde cometemos crímenes para obtener lo que creemos que tenemos que tener en la vida. Vivimos en un mundo de pesadilla, porque pasamos gran parte de nuestro tiempo…

(Persona del público se retira de la Master Class de Neale Donald Walsch) “Chao, chao, que tengas una buena tarde”, le dice Neale, y continua diciendo que sabes que la charla va mal cuando la gente se retira en los primeros 20 minutos. Hay gente allá afuera pelando para poder entrar y ella se va en los primeros 20 minutos. ¡Ok!

Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo enfocados en cosas que simplemente no importan y por eso es que el mundo está como está. Y es por eso, también, que tu vida está como está, donde hay lucha. ¿Quiénes de ustedes en este salón no ha tenido que luchar en la vida? Levanten la mano. (Neale hace gestos de mirar a la distancia). Se nos ha prometido que si en realidad revirtiéramos el ratio y pasáramos el 80% de tiempo enfocados en la agenda del alma y un 20% del tiempo en la agenda del cuerpo y de la mente, el mundo se transformaría en un día.

Lo primero que quiero decirles esta noche en relación con el propósito de tu vida y sobre la creación de tu realidad es que debes entender que el propósito de tu vida no tiene nada que ver con tu cuerpo o con tu mente. Tu cuerpo y tu mente son meros instrumentos, instrumentos mecánicos, que te permiten completar la agenda de tu alma. Pero, como dije minutos atrás, la mayoría de nosotros presta muy poca atención a la agenda del alma. La mayoría de nosotros ni siquiera sabe cuál es, porque la Iglesia no nos enseña, las escuelas no nos enseñan. En la escuela nadie me dijo: “Neale, hoy vamos a estudiar la agenda de tu alma” (risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Entonces, somos como niños. No entendemos lo que está pasando aquí. Sólo hacemos lo mejor que podemos con limitada información. Gracias por permitirme abrir la discusión diciéndoles que el propósito de la vida tiene que ver con la agenda de tu alma. Y tu cuerpo y tu mente son meros instrumentos o herramientas con las cuales llevar a cabo esa agenda del alma.

¿Cuál es la agenda del alma?

Esto nos lleva a otra pregunta. Si el propósito de mi vida es la agenda de mi alma, ¿cuál es la agenda?, o ¿qué es lo que mi alma está tratando de hacer? ¿Volver al Paraíso? No. ¿Volver a casa con Dios? No. Entonces, ¿qué es lo que mi alma está tratando de hacer? En Conversaciones con Dios se me dijo que la agenda del alma, lo que has venido a la vida física a expresar y experimentar es la divinidad misma. Ese es el propósito de estar en la tierra: expresar y experimentar tu verdadera identidad. Que Dios tiene un plan, y que el plan de Dios es que toda la vida del universo, no solo aquí en la tierra, no solo aquí en Chile, sino que en cada lugar del cosmos, que toda la vida del cosmos sea una grandiosa manifestación de divinidad. Así, Dios puede conocerse a sí mismo mediante la experiencia. Nosotros somos Dios experimentándose a sí mismo. Para ello Dios nos da libre albedrío, la libertad de expresar nuestra divinidad en la forma en que queramos. Incluso, de la manera en que lo están haciendo los seres humanos, que no siempre es muy bonita, no como nos imaginamos que sería la divinidad.

Nuestra agenda, nuestro propósito en la vida es expresar a Dios, la divinidad, convertirnos en la expresión viviente de quienes realmente somos. La gente que hace eso, y ha habido algunos que lo han hecho en la tierra, incluso hoy, no solo en los tiempos antiguos, no solo los antiguos sabios, no solo los antiguos maestros espirituales, sino que de hecho hay gente en la tierra ahora mismo que lo hace. Gente que usa su vida en lo físico, sus vidas físicas, como un medio para expresar su verdadera identidad, como medio de expresar su divinidad. La gente que ha hecho eso ha vivido vidas sin luchas, sin estrés, sin esfuerzo. Incluso, aquellos que han encontrado desafíos en su vida, han usado esos desafíos para expresar su divinidad. Que es, por supuesto, la historia de Jesucristo. En realidad, él usó los desafíos que lo confrontaron para expresar quién realmente era y para mostrarnos a nosotros quienes realmente somos. Éste era todo el punto de su manifestación.

La invitación de Neale

Esta noche los invito a hacer algo desafiante. Los invito a ver si pueden aceptar la invitación de la vida misma para expresar su más elevada idea de divinidad en todo lo que piensen, digan y hagan.

Empecemos con la primera de esas tres. Todo lo que ustedes piensan es el primer nivel en el que el ser humano crea. Sea que lo sepan o no, se nos ha concedido la habilidad o el poder de crear nuestra propia realidad, que es la segunda parte de nuestra conversación esta noche. Les recuerdo que el título de nuestra charla es el propósito de tu vida y es tiempo que crees tu propia realidad. Muchas personas intentan crear su propia realidad sin usar la herramienta más poderosa que se nos ha dado, que es la herramienta de la propia mente, o lo que algunos llaman Metafísica, el poder de la Metafísica. El pensamiento es extremadamente poderoso. Como una persona piense, así será hecho en ellos. De modo que si puedes entrenarte para usar tus pensamientos como herramientas, que fundamentalmente cambian y crean tu realidad, habrás aprovechado un poder extraordinario, que posiblemente no sabías que tenías. O que sabías que tenías, pero que simplemente no habías usado en su máximo nivel. Si escoges utilizar tu mente y el modo en que piensas como el primer escalón en la expresión de tu divinidad podrías ver tu vida cambiar (chasquido de dedos) de la noche a la mañana, simplemente cambiando el modo en que piensas. Y si todos lo hiciéramos como grupo, si aprovecháramos la energía de toda una sala llena de gente, ni digamos de un planeta repleto de gente, podríamos transformar el mundo en 24 horas.

De modo que la pregunta fundamental de la humanidad es una muy interesante: ¿cómo podemos hacer que más y más personas abracen su verdadera identidad y empleen la herramienta de su mente y de su cuerpo, y usen la sabiduría de su alma, como medios para generar una nueva realidad? Esa es la pregunta central que nos toca como especies en tanto nos adentramos en el siglo XXI.

Nuestra idea de Dios

Se nos ha hecho una invitación en Conversaciones con Dios, una invitación extensiva a todos nosotros. Es una invitación que consta de tres partes. Y la comparto con ustedes, así como me fue compartida a mí. Esta invitación que consta de tres partes de Dios es, primero, cambia tu pensamiento respecto de la palabra “Dios”. La manera en que pensamos acerca de Dios es una faceta importante de nuestra vida. Si pensamos que Dios es un juez, que nos va a castigar y condenar si no hacemos lo que creemos que Dios quiere, entonces, llevaremos los comportamientos de este Dios en nosotros y castigaremos a otros también. E imaginamos que es adecuado hacerlo. Déjenme darles un ejemplo. En el estado de Texas, en los Estados Unidos, tenemos una cosa llamada pena de muerte. ¿Hay pena de muerte en Chile? (Público dice que no). ¿No hay pena de muerte en Chile? (Con voz de asombro). ¡Ah, una sociedad iluminada! (Rumor en el público; alguien hace gestos de “más o menos” y Neale lo replica). En Estados Unidos tenemos esto llamado pena de muerte, y matamos gente intencionadamente por esta pena de muerte como un medio para enseñarle a la gente que matar a otras personas intencionadamente es malo (risas). Y no somos capaces de ver la contradicción. Pensamos que estamos haciendo el trabajo de Dios matando gente. Y pensamos que estamos haciendo justicia. Creemos que estamos haciendo el trabajo de Dios, porque hemos conocido un Dios que castiga a las personas con el infierno. Y si es suficientemente bueno para Dios, debe ser suficientemente bueno para nosotros. Quiero decir, si Dios lo hace, nosotros también podemos hacerlo.

Pero, ¿y si nos equivocamos en esto? Qué tal si lo que pensamos de Dios no es verdad. ¿Y si Dios no te mandara al infierno simplemente por ser budista? ¿Pueden imaginarse un Dios que diga tú eres una persona buena, has sido buena toda tu vida, eres una persona generosa, has sido realmente generosa con personas en necesidad, te preocupas por los demás, amas profundamente, realmente eres una buena persona, pero sabes, no me importa, yo te voy a mandar al infierno de todas maneras porque eres budista? (Risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Y este es el Dios en el que creemos. A lo mejor no tú (mostrando a la persona del público que no levantó la mano cuando preguntó si creíamos en Dios), pero miles de personas sí. ¿Quién creería en un Dios así? ¡No te culpo! Yo tampoco creería en ese Dios. Así es que a ti y a mí: “kiii” (gestos de rayo sobre la cabeza).

Hemos diseñado nuestra vida a nivel colectivo, en el planeta, basados en lo que pensamos que es Dios. Dios demanda nuestro amor. Es uno de los mandamientos. Dios nos ordena amarlo. ¿Pueden imaginarse ordenándole a alguien que los ame a ustedes? ¿Qué Dios nos ordenaría amarlo? Tú me tienes que amar sí o sí. Entonces, vemos cómo es el mundo y vemos claramente que nuestras ideas acerca de Dios influencian nuestras ideas de la vida en la tierra. De modo que si cambiamos nuestras ideas acerca de Dios y logramos un nuevo entendimiento respecto del poder superior podemos empezar a cambiar nuestras ideas acerca de la vida en la tierra y cómo se supone desde siempre que debe ser. Y no se supone que sea como es.

Entonces, la primera de las tres invitaciones es a cambiar la mente del mundo acerca de Dios. ¿Quién creemos que es Dios? ¿Dios una persona que vive en el cielo? ¿Una persona que tiene frondoso cabello blanco y una barba blanca y se ve un poco como yo? (Neale se toca el pelo y la barba blanca que tiene mientras habla; risas del público en la Master Class de Neale Donald Walsch). Y, por supuesto, es hombre. (Risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). ¿Qué tal si eso es una historia que se nos contó por nuestros antepasados que es simplemente imprecisa? ¿Qué tal si Dios resultara ser una mujer? (Aplausos). Yo sé quién es Dios en mi casa, eso sí se los puedo decir. (Risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Porque en mi casa si mi mujer no es feliz, nadie es feliz. ¿Qué tal si Dios no es ni hombre ni mujer? ¿Qué tal si Dios no es una gran persona que vive en el cielo? ¿Y si Dios fuera la esencia y la energía del amor mismo? ¿Y si el amor que Dios es fuera el amor que no conoce condiciones? ¿Qué tal si Dios te ama sin importar qué? Así, como tú amarías a un niño de dos años o a tu nieta de tres años. Tú no juzgarías a tu nieta de tres años. (Mostrando a alguien del público) Bueno, tú sí podrías. (Risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Pero la mayoría de nosotros no juzgaría a nuestro nieto de tres años. Y Dios tampoco nos juzgaría a nosotros, porque, por si no lo sabían, nosotros somos como el niño de tres años del universo.

En Conversaciones con Dios se me dijo que los seres humanos como especie somos una de las civilizaciones más jóvenes del cosmos. Tiempo de encuesta: ¿cuántos de ustedes creen que existen otras especies inteligentes en el cosmos, no solo en la tierra? (Mostrando a la persona que no creía en Dios). ¡Ella no cree ninguna cosa! (Risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Estoy muy feliz que hayas venido esta noche. Por supuesto que hay vida inteligente en algún otro lugar del cosmos. Hay billones y billones de estrellas. No planetas, estrellas, como el sol. Y alrededor de esos billones de estrellas hay trillones y trillones de planetas. Por lo que las posibilidades de que no exista más vida inteligente en todo el universo es astronómicamente mínima, es imposible. Por supuesto que hay vida inteligente en alguna parte. Y en esa comunidad de seres inteligentes antiguos del cosmos, los seres humanos somos los seres más jóvenes, como los hijos del universo, según se me dijo en mis Conversaciones con Dios. De modo que Dios no nos juzgaría a nosotros, menos nos castigaría, como nosotros no castigaríamos a un niño de tres años. No enviarías a un niño de 3 años a su habitación por el resto del año, porque derramó la leche, Así, Dios tampoco nos enviaría a la condenación eterna, solamente por pertenecer a la religión equivocada.

Como vemos, si comenzamos a cambiar nuestra idea acerca de quién y qué es Dios se torna fácil para nosotros aceptar la agenda de nuestra alma. Porque la agenda de nuestra alma no es manifestar la divinidad así como se nos la ha enseñado, sino la divinidad como realmente es: la expresión del amor que no conoce condiciones. Tengo curiosidad por saber y haré otra pregunta: ¿cuántos de ustedes han experimentado el amar a alguien incondicionalmente en su vida? ¡Oh, bien! ¿No se siente bien el amar a alguien incondicionalmente? Entonces, la pregunta es ¿qué nos impide amar a todas las personas incondicionalmente?, ¿qué se interpone en nuestro camino? Mm, bueno, aparte de tu camisa (señalando a alguien del público; risas). Puedo reírme contigo, tienes buen sentido del humor (hablándole a la persona de la camisa). Ya que todos tenemos la experiencia de haber amado a alguien incondicionalmente, déjenme preguntarles: ¿qué nos impide amar a todas las personas incondicionalmente? La respuesta sería, podríamos, siempre que todos nos trataran de la manera en que nosotros queremos ser tratados. Si todos fueran amables con nosotros, generosos con nosotros, nos trataran con compasión, si nadie fuera cruel con nosotros, si nadie nos hiciera cosas malas a nosotros, entonces podríamos amar a toda persona incondicionalmente. Yo te puedo amar a ti incondicionalmente, siempre que me des lo que yo quiero. (Risas) Trátame bien y yo te trataré bien. ¿Es esta realmente la definición de amor? ¿Es amor real simplemente un quid pro quo, esto por aquello? ¿Es realmente amor pagarle a alguien por lo que ella nos dio? ¿O el amor de verdad no se basa en ninguna de estas cosas? Déjenme preguntarles otra cosa: ¿cuántos de ustedes en este salón han amado a alguien que no los amó a ustedes? ¡Sólo 16 de ustedes! (Risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Vean, cuando aprendemos a amar a las personas que no nos aman a nosotros (chasquido de dedos) cambiaremos el mundo de la noche a la mañana. Pero, escuchen esto. Más importante aún, cambiaremos nuestra vida de la noche a la mañana. Ni siquiera se trata de cambiar al mundo, sino de cambiar nuestra vida. Ahora, la única manera en que puedes amar a alguien que no te ama a ti sería si pensaras que no necesitas nada. Pero los seres humanos creen que necesitan algo a cambio. Yo te amo, te daré mi amor, siempre que me des lo que yo necesito. Así, los seres humanos piensan que necesitan algo a cambio. Por supuesto, Dios no necesita nada. Eso lo entendemos. Dios no necesita nada a cambio. Así, podemos comenzar a abrazar la idea de un Dios que ama incondicionalmente, porque Dios no necesita nada a cambio. Y aquí es donde comienza la magia, porque si ustedes realmente son una individuación de Dios, si ustedes realmente son una particular expresión de Dios, entonces no necesitarían nada tampoco. No necesitarían que alguien los ame también, ni que les de lo que ustedes imaginan es eso sin lo cual no podrían ser felices. No necesitarían nada de ninguna persona.

Las relaciones bendecidas

Quisiera compartir algo con ustedes. Algunos de ustedes han experimentado esto en su vida. Pero quiero compartir con ustedes la relación bendecida. Ustedes saben que están en una relación bendecida con otra persona cuando no necesitan nada el uno del otro para mantenerse enamorados. Mi esposa y yo somos un ejemplo de ello. Mi esposa no me necesita para nada (risas). ¡Se los prometo! (Risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Y para ser abierto y transparente, yo tampoco la necesito a ella para nada. Ella no me necesita por dinero, yo no la necesito a ella por dinero. Ella no me necesita para tener romance, ella puede encontrar romance en cualquier parte. Yo no la necesito a ella por romance, yo puedo encontrar romance en cualquier parte (se acomoda el cuello de la camisa y mira en rededor; risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). ¡En cualquier parte que yo quiera! Cuando lo piensas, tenemos la relación perfecta, porque no estamos en ella creyendo que necesitamos algo del otro. Estamos en ella simplemente porque amamos a la otra persona tal y como es. Y sé que muchos de ustedes tienen la misma clase de relación con su amado compañero, donde simplemente los aman por completo por ser quienes son. Los admiran, los honran y los aman por ser quienes son. Eso es amor puro. Y así es como Dios nos ama a nosotros, porque Dios no ve como hermosos niños, que puede que no comprendan todo, pero que somos los niños de tres años puros y dulces del universo. Y ahora estamos creciendo, estamos expandiéndonos, estamos madurando y estamos volviéndonos más y más consientes acerca de quiénes somos realmente y de nuestro real propósito para estar en este planeta.

Ser lo que somos

Mi invitación para cuando se vayan esta noche es a cambiar sus agendas de lo que están haciendo a lo que son. No se centren en lo que están haciendo: cuánto dinero estás ganando, cuánto progreso estás haciendo en tu proyecto especial. Todas las cosas que estamos haciendo con nuestra vida, hacer, hacer, hacer. Los invito a irse esta noche enfocados en lo que son: ¿estoy siendo amoroso con todos aquellos cuyas vidas toco? Para ser amoroso con todas las personas cuyas vidas tocas tendrás que eliminar el pensamiento que necesitas algo de alguien. Tendrás que cambiar tu vida y experimentar que la única razón por la que estás aquí es para dar todo lo que tienes para ofrecer a todos aquellos cuyas vidas tocas: todo el amor, todo el cuidado, toda la compasión, toda la sabiduría, toda la claridad, toda la comprensión, todo el perdón, todos los regalos y dones que tienes para dar a las personas cuyas vidas toques. Entonces, habrás experimentado lo que se siente ser un ciudadano del reino de Dios. Porque así es como es en el reino de Dios. A eso lo llamamos Paraíso. Y aquí hay algo fascinante. Si se desprenden de todo lo que creen que tienen que hacer en los próximos 20 años: pagar la casa, pagar el auto, encontrar marido, encontrar mujer, etc. Si cambiamos el foco de las cosas que tenemos que hacer y restablecemos el foco en lo que escogemos ser, todas las cosas que pensabas que tenías que hacer para reunir las cosas que querías, llegarán a ti de forma automática. Ese es el secreto que aprendí como resultado de mis Conversaciones con Dios.

Antes de mi experiencia en Conversaciones con Dios estuve toda mi vida concentrado en lo que estaba haciendo, en todo sentido, no solo en mi trabajo, sino también en mis relaciones, en mi comunidad, en toda mi vida, que estaba centrada en hacer. Después de mis Conversaciones con Dios cambié el foco. Dejé de preocuparme en cómo ganaría suficiente dinero, cómo conseguiría la promoción en el trabajo, cómo compraré la casa, cómo alimentaré a mi familia, cómo podré comprar el segundo auto. No un auto, sino dos. Cómo, cómo, cómo, cómo. Abandoné todo eso. Ahora para mi es fácil decirlo, pero cuando lo hice, a la edad de 49 años, no tenía nada. Literalmente, nada. Estaba comenzando de cero. Y pensé, ¿qué tal si paso el resto de mi vida…? Tengo 49 años, no sé cuánto viviré, tal vez hasta los 70 o los 80, o los 90, pero cualquiera sea el tiempo que tenga de vida la pasaré siendo la fuente de amor, sabiduría, claridad, compasión, perdón, generosidad, amabilidad y bienestar en la vida de los demás. Y comencé a centrarme en eso como el propósito de mi vida.

Crear nuestra propia realidad

Esta noche vinieron aquí a hablar del propósito de la vida y en cómo comenzar a crear su propia realidad. Cuando cambié el foco de mi vida del modo en que lo estoy describiendo, todas las cosas por las que estaba luchando producir en mi vida: una linda, casa, un lindo auto, una linda relación, buena salud, todas las cosas, materiales y no materiales, vinieron a mí automáticamente.

Alguien más dijo esto de una manera mucho más potente de lo que lo estoy diciendo yo aquí. Ustedes deben recordar, Él dice: “buscad primeramente el reino de Dios y todas estas cosas os serán añadidas”. Por tanto, no vayas por ahí preguntándote cómo vas a comer, cómo vas a vestirte. Cada día trae su propio problema. Pero si te ves a ti mismo como la fuente de todo lo que quisieras experimentar en tu vida, en la vida de otra persona, descubrirás que lo que fluye a través de ti se queda en ti. Esa es una de las más grandes lecciones que aprendí en Conversaciones con Dios, libro 1. Creo que está en las primeras 20 páginas: sé la fuente. Aquí está la fórmula mágica. ¿Quieren hablar de cómo comenzar a crear su propia realidad? Aquí está la fórmula mágica, así es como funciona, así es como la experimenté en mi vida.

Piensen en tres cosas que quisieran tener más en su vida ahora mismo. Piensa en ello esta noche. Si hubiera tres cosas que quisiera tener más en mi vida, ¿qué serían estas tres cosas? Entonces, Dios me dijo que cualquier cosa que yo quisiera tener más en la vida fuera la fuente de ello en la vida de otro. En otras palabras, encuentra a alguien que tenga menos que tú de eso que quieres y, luego, se la fuente de ello en la vida de esa persona. Así es como funciona, para darles un ejemplo práctico. Si quieres más dinero en tu vida, sé la fuente de más dinero en la vida de otra persona. Si tienes un negocio asegúrate de recompensar a tus empleados y dales, no solo un buen salario, sino un muy buen salario. Dales los aumentos que se merecen. Si estás caminando por la calle y ves a alguien en la vereda que tiene mucho menos que tú, busca en tu bolsillo y dales algo de lo que tienes. Así te experimentarás como la fuente. No como quien busca, tratando de tener más, sino como alguien que trata de dar más… de lo que sea que quieras más en tu vida. Por tanto, si quieres más dinero en tu vida, da más dinero a quienes tienen menos. Si quieres más humor en tu vida, sé la fuente de más humor en la vida de otro… sin importar la clase de camisa que usen (mirando a la persona de la camisa del público; risas). Sin importar si creen en Dios o no (mirando a la persona del público que no creía en Dios; risas). Si quieres más comprensión en tu vida, sé más comprensiva con otra persona. Si quieres más compañía en tu vida, hazle más compañía a otra persona. Si quieres más sexo en tu vida… bueno, el punto no me funciona. (Risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Pero esas palabras mágicas “sé la fuente” cambiaron mi vida. No quiero hacerles creer que soy un ángel, pero déjenme decirles cómo funciona. Incluso cuando tenía muy poco dinero, di una porción de lo poco que tenía a aquellos que tenían aún menos. De pronto sentí la energía de la abundancia. La vida se trata de energía. Tienen que entender esto. Comencé a crear la energía de la abundancia dentro de mí, porque le permití a la abundancia fluir a través de mí hacia otros. Y lo mismo es cierto respecto de todo lo que quise tener más en mi vida: paciencia, comprensión, compañía, claridad, sabiduría, todo aquello que quería tener más lo di. Es una fórmula extraordinaria.

Aquí está la respuesta a la segunda pregunta de la charla de esta noche. Es hora de comenzar a crear tu propia realidad. Los invito a observar lo que quieren crear más en su vida y, sea lo que sea, encuentren a alguien que tiene aún menos. Y dénselo. Estos son los dos mensajes que quería compartir con ustedes esta noche. El propósito de tu vida es completar la agenda de tu alma, y la agenda de tu alma es manifestar divinidad. Y si quieren crear su propia realidad, como una manifestación de divinidad, emplearán los días y momentos de su vida como un medio para manifestar que ustedes son la fuente. Para que puedan imaginar que en verdad son la manifestación de la divinidad deben renunciar a la idea de separación. Esta noche, si no hacen nada más, los aliento y los urjo a que se liberen de la idea de separación. Esto es la idea de que están separados de Dios y separados de los demás.

Todos somos uno

El primer mensaje en el libro 1, creo que en la página 5 de 300 páginas, es que todos somos uno. Nosotros, como civilización, la humanidad nos negamos a dejar ir la idea de separación. Incluso, hemos construido una teología de separación. Ella dice que nosotros estamos aquí (apuntando abajo) y que Dios está allá (apuntando arriba) y estamos separados el uno del otro. No sería tan malo si comenzara y terminara ahí. Pero no es así. Continúa. Porque una separación teológica inevitablemente crea una cosmología de separación. Esto es un conglomerado cosmológico de vida, un sistema completo de separación. Todo está separado de todo lo demás. Incluso esto no sería tan malo si terminara allí, pero no lo hace. Porque una cosmología de separación inevitablemente produce una psicología de separación. Esto es un conglomerado sicológico de la idea de que yo estoy separado de ti. Y tú estás separado de él. Y él está separado de ella. Y todos estamos separados el uno del otro. Tú tienes tus necesidades, yo tengo mis necesidades. Yo tengo mis requerimientos, tú tienes lo tuyos. E incluso esto no sería tan malo, si fuera el principio y el fin de esto. Pero no termina ahí. Una psicología de separación inevitablemente produce una sociología de separación. Esto es una entera sociedad que cree que está separada de otra. Y no solo separada, sino que cree que es mejor que otra. Así, nos hemos transformado en grupos. Les llamamos naciones, religiones, razas, partidos políticos, hombres y mujeres, blancos y negros, gays y heresexuales, demócratas y republicanos (última palabra con tono de costándole decirla)… No puedo decir la palabra.  Hemos creado y nos hemos clasificado en estos grupos artificiales. Yo soy esto y tú no. Una sociología de separación inevitablemente produce una patología de separación. Comportamientos patológicos de autodestrucción. Es evidente a lo largo de la historia de la humidad, y experimentado en este planeta hasta el día de hoy. Entonces, nuestro desafío y nuestra invitación es poner fin a la separación como idea y abrazar la verdad de la vida, que todos somos uno. Podríamos llegar a esta conclusión muy rápidamente si mañana nos visitaran especies del espacio exterior. No es broma. Imagínense que la tierra fuera invadida como en las películas por seres de otros planetas. Súbitamente, todas nuestras diferencias desaparecerían en un santiamén. No nos importaría si eres mujer u hombre, blanco o negro, gay o heterosexual, viejo o joven, demócrata o republicano (con el mismo tono de antes; risas en la Master Class de Neale Donald Walsch)… O podría importarnos si eres republic… (Con el tono especial de voz). Pero no nos importaría nada más. De pronto nos veríamos unidos frente al peligro mutuo. Bueno, estamos enfrentando un peligro mutuo ahora mismo, y este peligro mutuo somos nosotros y el modo en que nos estamos comportando.

Seres despiertos

Le pregunté a Dios si realmente existían otras civilizaciones en algún lugar del universo, si realmente había seres altamente evolucionados en el cosmos. ¿Ellos se comportan como nosotros? Dios me dijo que por supuesto que no. Ustedes son una especie muy joven y muchas de las otras especies en el universo han existido durante billones, de lo que nosotros llamamos, años. De modo que le pregunté a Dios la pregunta obvia: ¿cómo se comportan ellos?, ¿cuál es la diferencia en cómo se comportan ellos y nosotros? Bueno, Dios me dio una lista de diferencias que se encuentran en Conversaciones con Dios, libro 4, Despertando las especies, contiene esta lista de diferencias de comportamientos entre seres altamente evolucionados y seres humanos, seres dormidos, sin despertar. Déjenme darles una idea de la diferencia entre unos y otros. Unas tres o cuatro, no tenemos tiempo esta noche para toda la lista.

La primera, ya la dije. Los seres altamente evolucionados comprenden a la perfección la unidad de toda la vida. No tienen dudas acerca de ella. Entienden que lo que hacen por ellos, lo hacen por los otros; y que lo que fallan en hacer para ellos, fallan en hacerlo también para los demás. Entienden que sus destinos están interconectados. Nosotros decimos que entendemos esto, pero no actuamos en ese sentido. Nosotros simplemente “balbuceamos” (haciendo gestos con las manos en la boca). Decimos que entendemos que nuestros destinos están interconectados, pero no vivimos de ese modo. Si nuestro destino está interconectado cómo permitimos que en el planeta 653 niños mueran de hambre cada hora. A lo mejor no conocen esas estadísticas, pero pensé en compartirla con ustedes esta noche para darles una idea de lo que significa vivir entre las especies más jóvenes. Somos tan jóvenes que permitimos que 653 niños mueran de hambre cada hora en la tierra. ¿Saben que 1,7 millones de personas -piensen en ese número- no tienen una sola gota de agua limpia en su vida el día de hoy ni nunca? ¿Qué clase de civilización permite eso? ¿Realmente no podemos solucionar ese problema? ¿No podemos idear una forma que todos tengan agua? 1,7 millones de personas. No van a creer esto, pero escuchen. 1,5 billones de personas no tienen electricidad, tal como tenemos nosotros hoy aquí. ¡No tienen electricidad! Una comodidad moderna que nosotros venimos disfrutando desde hace 100 años. No estamos hablando de un pequeño pueblo en el campo que no tiene electricidad. Dije 1,5 billones de personas que todavía no tienen electricidad. ¿Cómo es eso posible en una especie civilizada? Es fácil. Es posible, porque nuestras prioridades están erradas como civilización. Entonces, la gran diferencia entre seres altamente evolucionados y seres humanos que viven dormidos es que los primeros comprenden que todos somos uno. Ellos nunca permitirían que un tercio de la población no tuviera fontanería. ¡Gracias por venir, chicos! (Risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Aquí es donde suele comenzar a retirarse la gente, porque esta es la parte difícil de la conversación.

La segunda cosa que los seres altamente evolucionados hacen, que nosotros no hacemos, es decir la verdad, como lo hago esta noche. Los seres altamente evolucionados dicen la verdad todo el tiempo, acerca de todo. ¿Cuántos de ustedes en este salón nunca han mentido en su vida? (Risas). ¡Así veo! ¡Estoy en un salón lleno de mentirosos! (Risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Por supuesto que mentimos como un medio de supervivencia. Nadie quiere ser un mentiroso, pero decimos mentiras: pequeñas y grandes, como un medio de supervivencia. Somos tan poco evolucionados que no se nos ocurre otro modo. No se nos pasa por la mente que decir la verdad sería el mejor modo de comportarnos. Los seres altamente evolucionados también ven lo que es verdad y hacen lo que funciona. Los seres humanos, viviendo en un estado no despierto, ven lo que es verdad y hacen lo que no funciona. Permítanme darles un ejemplo. Sabemos que es verdad que si permites que los niños sean expuestos, a la edad de 3, 4, 5, 6 y 7 años, a la violencia en dibujos animados y películas, cuando crezcan y se conviertan en adultos usaran la violencia como un medio de solución de sus problemas. Lo sabemos. Harán lo que aprenden. Lo entendemos, por eso es que no dejamos que los niños vean películas violentas ni jueguen videojuegos violentos, ni que hagan juegos de matar personas. ¿O lo permitimos? Los seres altamente evolucionados no se envenenan a sí mismos (gestos de fumar y tos; risas, Neale toma agua). Nosotros nos envenenamos todo el tiempo. Y sabemos que no es bueno, pero lo hacemos de todos modos.

Entonces, queridos amigos, si quieren comenzar a crear su propia realidad y generar resultados distintos en sus vidas comenzarán a ver cómo los seres altamente evolucionados viven sus vidas. Hay muchas cosas que ellos nunca harían, que nosotros hacemos constantemente en este planeta. Pero no las haríamos si comprendiéramos por qué estamos aquí y quiénes somos.

Conclusiones

Quiero concluir el tiempo que comparto con ustedes esta noche enviándolos a casa con una invitación: ¿qué tal si ustedes pensaran que la verdadera razón de estar en la tierra fuera simplemente manifestar tu verdadera identidad? ¿Cambiaría de alguna manera la forma en que expresas tu ser? Puede que no cambies de trabajo, puedes conservarlo; puede que no te mudes a otra ciudad, puedes quedarte en la misma ciudad; puede que no termines tu relación actual, puedes seguir en la misma relación; pero te prometo que cambiaría la razón por la que estás haciendo lo que estás haciendo. Tu propósito en hacer lo que estás haciendo en la vida sería radicalmente diferente, porque, finalmente, habrás cambiado tu creencia acerca de quién eres y de por qué estás aquí en la tierra. Serías menos crítico acerca de ti mismo y mucho menos crítico respecto de los demás. Y toda tu experiencia sobre ser tú cambiaría drásticamente.

Espero que el tiempo que hemos compartido esta noche les haya traído un punto de vista diferente. No creo ni por un segundo que lo que les he dicho aquí esta noche no lo sepan ya. Aquí está lo interesante. Todos ustedes ya saben todo lo que les he dicho esta noche. Ninguna información nueva. No hay nadie entre el público exclamando: “¡Nunca había pensado en eso!” (risas en la Master Class de Neale Donald Walsch).

Niveles de la verdad

Todos nosotros ya sabemos esto. Es casi solo una cuestión de entrar a manifestalo. Déjenme darles un ejemplo: decir la verdad. Esto es algo que aprendí en Conversaciones con Dios: decir la verdad. En el libro Amistad con Dios, Dios me dijo que existen tres niveles de decir la verdad. ¿Y saben qué? Muchas personas no usan siquiera una de ellas, incluyéndome a mí también. No estoy consintiendo al público. Muchos de nosotros ni siquiera utilizamos uno de estos niveles. Los invito a que cuando se vayan esta noche abracen los cinco niveles de decir la verdad. Que son:

Nivel número 1: una persona que dice la verdad, dice la verdad acerca de ella misma a ella misma, todo el tiempo. Yo no hacía eso. Tuve que aprender cómo decir la verdad acerca de mí mismo a mí mismo. En realidad, me mentía a mí mismo acerca de mí mismo. ¿Alguno de ustedes se ha visto mintiéndose a sí mismo acerca de ustedes mismos? ¡Digan la verdad! (Risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). ¿No? ¿Ni siquiera una persona? (Algunos levantan sus manos). Bien, 17 de ustedes. Es muy importante comenzar el trabajo de la transformación diciendo la verdad sobre nosotros mismos a nosotros mismos. Por cierto, no se trata solo de la llamada “verdad negativa”, sino también de la “verdad positiva”. Por ejemplo, yo tenía el terrible hábito de usar el sarcasmo para decir algo importante. Cuando realmente quería hacer el punto me ponía sarcástico. Ya no lo hago… (Risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). … no tanto como solía hacerlo. Lo hago mucho menos. Cuando me dije la verdad a mí mismo acerca de mí mismo, tuve que admitir que lo hacía. Es uno de los rasgos menos atractivos de nosotros. Y tuve que admitirme a mí mismo, decirme la verdad a mí mismo acerca de mí mismo. Cuando fracasó uno de mis matrimonios, tuve que decirme la verdad a mí mismo acerca de mí mismo y reconocer que yo había sido el que más se había equivocado, Nadie está totalmente en falta, pero yo era el que había cometido más errores que llevaron al fracaso de esa relación que mi compañera. Era una píldora amarga de tragar, porque tuve que decirme la verdad a mí mismo acerca de mí mismo. Pero estas son las formas en que crecemos, nos expandimos y nos transformamos: diciéndonos la verdad a nosotros mismos acerca de nosotros mismos.

También, como dije unos minutos antes, las cosas buenas. Debo permitirme a mí mismo creer algunas de las más elevadas ideas acerca de mí, lo que tampoco es fácil para muchas personas. ¿Saben cuántas personas tienen dificultades creyendo las verdades elevadas de ellos mismos? Cuando era un hombre joven rechazaba incluso las cosas buenas acerca de mí, porque de niño se me enseñó que yo no podía potenciar o buscar las cosas buenas de mí mismo, si con ello me sentía ser mejor que otra persona. Así que tuve que aprender la técnica para creer las cosas buenas acerca de mí mismo, sin pensar que yo era mejor que los demás. Yo no podía decir que mi camisa es mejor que tu camisa (mirando a la persona del público; risas en la Master Class de Neale Donald Walsch). Y en este caso tendría razón, pero hablando en términos generales tuve que encontrar la manera de abarcar todos los aspectos de quién yo era y amarlos. Porque, ¿saben qué? Esa es la única manera en que yo te podría amar a ti, con todos los aspectos de quién tú eres. De modo que si quiero ser capaz de amar a alguien más tal y como son, tengo que amarme a mí mismo de la misma manera. Chicos, yo sé que esto parece ser una verdad muy simple, pero es la simple verdad la que necesitamos que se nos recuerde, porque son las verdades simples las que olvidamos tan fácilmente. Entonces, el primer nivel de decir la verdad es decir la verdad acerca de ti mismo a ti mismo.

El segundo nivel de decir la verdad es decirse la verdad a uno mismo acerca de otra persona. Yo tampoco hacia eso. En realidad, me mentía a mí mismo acerca de los demás.  Y creía en mis mentiras, porque no miraba profundamente en la otra persona como para saber cuál era la verdad, o porque quería creer esas mentiras, ya que servían a mi agenda. Quería creer que tal persona era una mala persona, porque servía a mi agenda, aunque hubiera tenido diez personas explicándome que esa persona no era una mala persona, pero me negaba a aceptarlo, porque quería creer que era una mala persona ya que ello ayudaba a mi agenda. Tuve que aprender a decirme la verdad a mí mismo acerca de los demás, incluso si mi verdad no me servía. Por ejemplo, cuando alguien te dice algo, y tú puedes decir con honestidad que está en lo cierto, incluso si es algo que no quieres oír, entonces, has aprendido a decirte la verdad a ti mismo acerca de otro.

El tercer nivel de decir la verdad es decir la verdad acerca de uno mismo a otra persona, no a ti mismo, sino a todos. Ahí es cuando te permites ser totalmente transparente, completamente abierto, absolutamente desnudo, si puedo decirlo de esa manera, totalmente accesible, completamente disponible, absolutamente honesto acerca de ti mismo con todas las personas con las que te encuentras. No más mentiras acerca de ninguna cosa. Súbitamente, te sientes empoderado de avanzar en tu vida como una verdadera manifestación de divinidad.

El cuarto nivel de decir la verdad: cuando dices la verdad acerca de otro a esa otra persona. Ocurre cuando te digo a ti mi verdad acerca de ti. Para entender cómo funciona tenemos que abrazar nuestra conciencia. Mi verdad es solamente mi verdad, no es La Verdad, con mayúsculas, es mi verdad. Si quiero permitir la posibilidad de que mi verdad no sea tu verdad, entonces, puedo compartir mi verdad acerca de ti contigo. Una vez tuve un maestro espiritual que me dijo: “Neale, habla tu verdad, pero escoge tus palabras con paz”. Fue una cosa importante la que aprendí con esto.

Finalmente, el quinto nivel de decir la verdad es decir la verdad a todas las personas acerca de todo. Realmente, es muy simple. Pero esto no es posible hacerlo, a menos que no sientas que te tienes que proteger de los demás o de algo. La única manera en que podrías sentir que no necesitas protegerte es que te imagines que no necesitas nada. Y la única manera de que te imagines que no necesitas nada es estando profundamente conectado con quién tú realmente eres.

La pregunta mágica

Así, completamos el círculo. Terminamos esta noche donde comenzamos, alrededor de la pregunta: ¿quién soy yo? ¿Soy simplemente un ser humano?, ¿una criatura química?, ¿un cuerpo físico? Déjenme preguntarles algo: ¿cuántos de ustedes piensan que son más que simplemente un cuerpo físico?, ¿cuántos de ustedes realmente creen que son una entidad espiritual? (El público levanta la mano en la Master Class de Neale Donald Walsch). ¡Oh, esto es sorprendente! ¡Prácticamente todos los presentes en este salón! Si realmente se ven a ustedes como entidades espirituales, y no sólo como un ser físico, tendrían que preguntarse a sí mismos: ¿cuál es la razón espiritual por la que estoy aquí? Antes de despedirme, quisiera compartir con ustedes lo que llamo preguntas mágicas de la vida. Y si ustedes realmente se consideran seres espirituales, entonces, amarán esta pregunta, de las que yo llamo preguntas mágicas de la vida, y que me hago siempre antes de hacer alguna cosa e, incluso, durante la realización de algo me lo pregunto. Si soy invitado a una fiesta me lo pregunto a mí mismo, si estoy viendo una película en la televisión, si tengo la intención de leer un libro en particular, o si quiero ordenar una comida del menú del restaurante, incluso, en medio de una discusión con mi amada esposa… No discutimos mucho, pero de vez en cuando, como cada 15 o 20 minutos (risas en la Master Class de Neale Donald Walsch)… Quiero decir 15 o 20 días (risas), podemos tener algún pequeño desacuerdo respecto de algo y tenemos una pequeña discusión. Incluso en medio de experiencias como esa, me hago a mí mismo la pregunta mágica. Comparto esto con ustedes esta noche, porque algunas personas me han dicho que desde que usan la pregunta mágica toda su vida ha cambiado. Entonces, acá va la pregunta para que se la hagan a ustedes mismos. Escríbanla, tatúensela en la muñeca izquierda: ¿qué tiene que ver esto con la agenda de mi alma? De nuevo la pregunta: ¿qué tiene que ver esto con la agenda de mi alma? ¿Esta invitación a una fiesta, la película que estoy viendo, el libro que quiero leer, el menú del que estoy eligiendo en el restaurante, qué tiene que ver con la agenda de mi alma? Y si están en medio de un momento desagradable, incluso con alguien que aman, háganse la pregunta: ¿qué tiene que ver esto con la agenda de mi alma? Esa pregunta va a re-contextualizar, creará un nuevo contexto desde el cual experimentar y expresar el momento mismo. Y si tienen claridad sobre lo que ello tiene que ver con la agenda de su alma, vas a manifestar, mostrarás tu ser de un modo completamente diferente. Yo me hice la pregunta a mí mismo esta noche cuando me senté en esta silla. Si recuerdan, por un breve momento estuve en silencio. No comencé a hablar inmediatamente, porque me senté en la silla y pensé para mí mismo: ¿qué tiene que ver esto con la agenda de mi alma? Si piensas en eso cuando manejas hacia tu trabajo, cuando pagas una cuenta, cuando cocinas, cuando te vistes (Neale mira a la persona de la camisa; risas en la Master Class de Neale Donald Walsch)… Pregúntate a ti mismo, ¿qué tiene que ver esto con la agenda de mi alma? Si te haces esta pregunta no podrías de ninguna manera ponerte esa camisa (mirando a la persona del público; risas en la Master Class de Neale Donald Walsch), porque la agenda de tu alma es manifestar divinidad.

El real instinto fundamental del ser humano

Un último pensamiento: si confundimos los instintos fundamentales el ser humano. Aclaremos esto antes de irnos esta noche. Hace dos horas dije que muchas personas creen que el instinto fundamental del ser humano es la supervivencia y basamos nuestras decisiones en lo que creemos que tenemos que hacer para sobrevivir, no solo para sobrevivir en el mundo, sino, a veces, incluso para sobrevivir este momento, este año o para sobrevivir esta etapa particular de tu vida, o este matrimonio, o este trabajo, o esta situación. Pensamos que la sobrevivencia es el instinto básico. Y, además, los antropólogos nos enseñan esto. Ellos nos dicen que esto es la verdad, que el instinto básico de la humanidad es sobrevivir. Pero, ¡adivinen qué! No lo es. El instinto básico no es sobrevivir. Si tu instinto básico fuera sobrevivir no entrarías en un edificio en llamas para salvar al bebé que está adentro. Ustedes y yo sabemos que si vamos caminando por la calle y viéramos un edificio en llamas y escucháramos en el segundo piso a un bebé llorar, 9 de 10 de ustedes entraría al edificio a salvarlo. Y ni siquiera lo pensarían. No sopesarían las posibilidades: voy o no voy, tal vez (haciendo gestos con las manos). ¡No! Entrarían al edificio. La sobrevivencia no es la pregunta. Si alguien entra en tu casa –Dios no lo permita- y apuntara con una pistola a tu amada esposa, te pondrías entre ella y esa persona, y dirías: “no, no, me tendrás que matar a mi primero”. Actuarias como un escudo para tu amada. No harías eso si el instinto fundamental fuera el de la supervivencia. El instinto fundamental es la manifestación de divinidad. Así, el desafío para nosotros como humanidad, como colectividad, consiste en permitir que cada momento sea un momento de edificio en llamas. En otras palabras, permitir que todo momento sea el momento en que todo está enfatizado, en que la misma pregunta surge y se obtiene la misma respuesta: ¿quién soy yo? En esta situación: ¿quién soy yo? Y en esta otra situación: ¿quién soy yo? Y cuando das la misma respuesta a la misma pregunta en cada momento habrás descubierto, habrás anunciado y habrás declarado quién realmente eres. Entonces, tu vida se transformará (chasquido de dedos). Y desde ese momento en adelante, todo en tu vida se convierte en una Conversación con Dios. ¡Gracias! (Aplausos y aplausos en la Master Class de Neale Donald Walsch).

 

Master Class de Neale Donald Walsch. Traducción al castellano y transcripción de Indivarus©

Puedes ver y escuchar en inglés la Master Class de Neale Donald Walsch en Chile en la fanpage de Experiencias de Bienestar / Wellness & Terapias.